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Cómo hice mi primer cortometraje

Actualizado: 23 ago

Mayo 2020, plena pandemia. Hace una semana atrás mi abuela Pina se había muerto de Covid-19 y ahora mi papá, mi hermana y yo estábamos en su casa viendo qué íbamos a hacer con todas sus cosas. Era una visita sencilla; entraríamos, lloraríamos, hablaríamos de ella y comenzaríamos a guardar todo en cajas para luego, en un futuro cercano, vender esa casa.


Al menos eso pensaba que sería, pero una vez que estuve adentro no podía concebir la idea de que todas esas cosas dejarían de estar ahí; que esa casa dejaría de ser la casa de la Pina, y que nadie sabría cómo era cuando ella vivía ahí.


Era necesario, al menos para mí, hacer algo antes de deshacer todo.


La palabra “cortometraje” se mencionó por primera vez luego de contarle a mi pareja que necesitaba hacer algo con esa casa. No tenía muchas razones para elegir ese formato más que el simple instinto de que esta historia tenía que contarse en imágenes, y que esas imágenes tenían que ser de la casa de la Pina. Esa tarde decidimos, mi pareja, y yo, que este sería el primer cortometraje que haríamos juntas.


Agosto 2020, había menos restricciones por la pandemia y hablamos con un amigo que era cineasta. Fuimos con él y su cámara a ver la casa. Hicimos un recorrido por todo el lugar y yo les mostraba las cosas que me llamaban la atención; un vaso con agua al lado de una imagen de la virgen, la biblia abierta en medio de la mesa, la pared llena de fotos, menos la que iba en el medio y la figura de duende a la que mi abuela le dejaba una manzana, por mencionar algunas. Tenía la sensación de que la Pina había dejado las cosas así por alguna razón y que era importante compartirlas.



Luego nos sentamos en el comedor a conversar sobre el proyecto. La conexión que yo tenía con ese lugar era porque era la casa de la Pina, pero para ellos no significaba nada, eran simplemente cosas. Recuerdo que yo los miraba no comprendiendo mucho de lo que estaban hablando. Pensaba en mi abuela y tenía la sensación de querer hacer algo que no pasara a llevar su casa y su historia. De alguna forma, la sentí muy presente en ese momento.


Mientras conversábamos, tembló. Nos quedamos inmóviles en nuestras sillas. Yo tenía la piel de gallina. Intercambiamos un par de risas nerviosas y hablamos de lo extraño que había sido ese momento. Mi pareja dijo que el cortometraje podría tratarse sobre esto, no particularmente de lo que había pasado recién porque grabar un temblor era algo que se escapaba de nuestro presupuesto, pero podíamos hablar sobre la muerte y compartir el recorrido y la experiencia que estábamos teniendo ese día.


Esa misma tarde, mi pareja se sentó a escribir “Homenaje” y se volvió la guionista y directora del proyecto.


Después de tener el guion en nuestras manos, comenzamos a pensar en la formación de un equipo para hacer posible el cortometraje. Contactar a otros artistas de diferentes disciplinas fue un proceso 100% de redes, una persona nos llevó a la otra de manera muy orgánica. Fue increíble ver como diferentes artistas se sumaban al proyecto. Sin darme cuenta comenzaba mi rol como productora.


Octubre 2020, nuestro amigo cineasta haría fotografía y cámara. Él nos recomendó a un colega para ser asistente de dirección. En el elenco estaban dos amigos actores, yo y mi abuela materna, quien no estaba muy convencida en un principio, pero aceptó de todas formas. Ya teníamos parte del equipo conformado.


(Gabriela es una de las actrices de "Homenaje", y también es co-fundadora y educadora de Arte un rato)


Para hacer arte necesitábamos a alguien que mantuviese y potenciara la estética del lugar. Contacté a una amiga para ser directora de arte y fuimos juntas a ver la casa. Ella comprendió inmediatamente qué era lo que tenía que hacer y se comunicó perfectamente con la directora. Era genial ver como personas que nunca habían trabajado juntas se conectaban y complementaban. En esa instancia hablamos de la importancia de captar la sonoridad de la casa. La directora de arte nos recomendó a alguien para hacer sonido.



Trabajar en redes fue un ejercicio de confianza y compromiso. Cada persona que formó parte del proyecto entendía muy bien lo que tenía que hacer. Mi rol en todo este proceso fue conectarlos y facilitar la comunicación entre ellos.


Diciembre 2020, somos un equipo de 19 personas. Mi trabajo durante este mes fue principalmente el de conseguir, arrendar y comprar todos los elementos que necesitábamos para grabar. Tuvimos un auspicio muy importante porque el papá de la directora de arte es cineasta y nos facilitó todos los equipos de iluminación que necesitábamos. Fue hermoso ver como distintos artistas colaboraban para la realización del corto.



Enero 2021, tuvimos solo un día de rodaje, desde muy temprano por la mañana, hasta lo que nos permitía el horario de toque de queda de ese tiempo. Parecía surreal ver la casa de mi abuela con equipos de iluminación, maquillaje, sonido, arte y cámaras. Me preguntaba qué me diría ella si estuviera viendo todo esto. Sé que estaría de acuerdo en que estuviéramos ahí y que me pediría por favor que le cuidáramos sus cosas y por sobre todo sus plantas.


Antes de grabar una de las escenas, recuerdo estar en una de las habitaciones, con los de sonido, conversando sobre cómo eran las casas de sus abuelas y compartiendo momentos de la infancia. Era primera vez que nos conocíamos, pero siento que el lugar y la historia que estábamos grabando, dio un espacio muy lindo de intimidad y confianza dentro del equipo.


Recuerdo el día de rodaje como uno de los días más emocionantes de mi carrera. Estaba trabajando con amigas, amigos y colegas artistas que se sumaron al proyecto porque les pareció importante que se hiciera. Siento que logramos generar un contexto creativo de mucha libertad e inspiración y la verdad es que jamás pensé que era capaz de hacerlo.



Antes de “Homenaje”, siempre había sido parte de los proyectos de otras personas que me invitaban a participar y tenía la idea de que ese era mi rol, pero no porque reflexionara demasiado al respecto, sino porque no sabía que yo también podía tener algo para comunicar y expresar y que de hecho eso podía llegar a ser un proyecto artístico. Siento que aún no encontraba mi lugar como creadora. Después del rodaje, tuve la sensación de que quería seguir haciendo esto toda la vida; juntarme con otros artistas a jugar, soñar y crear.


Marzo 2021, comenzó el periodo de post-producción. Mi pareja no solo hizo el guion y la dirección, sino que también se hizo cargo del montaje, donde hubo un giro en la historia. Este fue un descubrimiento que espero ella pueda compartirnos en otra entrada de nuestro blog.

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